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martes, 31 de marzo de 2009

Hay que aprender a bailar (hablar) en portugués

En este baile que llamamos cultura latinoamericana, hay que aprender a danzar en portugués. Por lo menos para sentirnos más cerca del Brasil.
En algún mes del 2004, un promotor cultural brasileño gestionó la traducción al portugués de mi cuento breve "Chicle". Yo no lo conocía pero supe después que era un omnipresente (y casi omnipotente) hombre cultural. Su nombre es Marcelo Barbao. Junto a mi texto publicó uno de Efraim Medina Reyes y otro de Luis Humberto Crosthwaite, dos escritores admirables, además del de José Pérez Reyes, paraguayo. Se adivinaba un genuino interés por superar las barreras del idioma.
En octubre del 2007, conocí durante Bogotá 39 a un cuarteto de escritores brasileños: Paulo Cuenca, Adriana Lisboa, Verónica Stigger y Santiago Nazarín. Salvo Paulo, los demás no hablaban ni J(jota) de español. Pero se sobrepusieron y hasta agregaron frases castellanas a su repertorio. Hace unos días, Adriana me mandó la portada de su libro "Sinfonía en blanco". El "asunto" del correo-e anunciaba: "Ahora hablo español", refiriéndose a que el libro estaba en ese idioma y a que ella había participado en su traducción (la ayudó Daniel Mordzinski, de quien es la fotografía de la izquierda). El mensaje interior era muy breve: "Ahora soy alguien que anda por ahí".

1 comentario:

  1. Mi amigo Carlos, yo omnipresente (bueno, acá estoy) y omnipotente? Para nada. Sólo un luchador para divulgar buena literatura. Ahora no más en Brasil, pero en Buenos Aires. Un gran saludo.

    El semi-dios
    Marcelo Barbao

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