Paredes cubiertas por libros, cuantiosas reseñas sobre innumerables obras, una novela en la que persigue a Cortázar (un perseguidor perseguido), dos hijas lindísimas, una esposa gallega en quien reconocerse como ante un espejo, una esquina dedicada a Panamá, los cuentos del barrio de Calidonia antes de dormir, las huellas indelebles de la infancia, un padre cómplice de Torrijos, batallonero de aquel irreal y absurdo veinte de diciembre, una madre a la que regresar, el heroismo de hacer aparecer un istmo pequeño en medio de Madrid - Panamá es un sueño y nosotros los sonámbulos -, el metro que no se detiene, que comienza a amainar, la siguiente estación; todo eso es Pedro Crenes.
Reducir gastos: Una alternativa
Hace 8 horas











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