
Sin embargo, nuevos estímulos, sensaciones sorprendentes, te ponen en contacto con otros en su esencia, es decir, porque las experiencias verdaderamente interiores son de una veracidad implacable, coincidimos.
Quiero contarte que fui a San Francisco de la Montaña, un poblado singular, incrustado en el corazón de la provincia veragüense, y recordé a qué sabe la esencia de las cosas.
Fotografía de Eduardo Lince.












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