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lunes, 30 de diciembre de 2013

Un presidente "culturólogo"



            Ningún presidente panameño del siglo XXI ha entendido la importancia del tema cultural. La mayoría, ni siquiera tiene en cuenta el concepto. Son solo administradores técnicos.
Omar Torrijos ha pasado a la Historia como el mejor «culturólogo» que hemos tenido – Sin esta capacidad, ¿cómo habría logrado que tantas identidades panameñas, indígenas, afrodescendientes e inclusive la oligarquía, miraran hacia un mismo fin? Tuvo el buen tino de rodearse de escritores como José de Jesús Martínez. Graham Greene y García Márquez lo frecuentaron. Arnulfo Arias, aunque no pudo implementar sus políticas, también era muy hábil en el manejo de lo cultural.
Será obvio para algunos pero es necesario decirlo: por cultura nos referimos al conjunto de hábitos, valores y manifestaciones varias de una comunidad. Así de sencillo y así de complejo. No se piense que queremos un presidente refinado, aunque cierto garbo no estorbaría. Lo que decimos es que, sin un abordaje cultural, dirigir a un grupo humano se hace difícil porque es imposible entender cómo percibe la realidad. Y sin un abordaje cultural, por el otro lado, un país no podrá comunicarse con el resto del mundo porque no habrá claridad sobre sus particularidades.
Todos los pueblos del orbe tienen cultura porque ella se forma natural e inevitablemente. Sin embargo, no todos los pueblos del orbe se han hecho conscientes de cuál es su cultura, y menos la han proyectado con solidez.
 
En las siguientes elecciones se definirá el futuro de Panamá como nación. Si el próximo presidente sabe instrumentalizar el tema cultural, tendremos futuro. Si no, seremos colonia de los grandes imperios económicos.
¿Qué sabemos de José Domingo Arias en este sentido? Ha quedado un gran vacío sobre sus planes. Habla de más cambios para todos – cambios materiales, sobra decirlo; con la plata de nuestros impuestos y el endeudamiento el país, eso es muy fácil. Pero sabemos que su antecesor, Ricardo Martinelli, trató las diferencias culturales con violencia, eso sí lo sabemos – lo recordarán, sin duda, los grupos indígenas y los colonenses.
Tampoco Juan Carlos Varela nos ha dado pistas. En lo personal, creo que la poca firmeza de sus actos no augura nada bueno. Sin embargo, da más confianza la tradición arnulfista que la del CD. Por lo menos tienen más historia democrática y más experiencia manejando el país con institucionalidad.
Juan Carlos Navarro es un caso diferente. Su relación con los grupos indígenas, sugiere que comprenderá que en Panamá conviven personas distintas, con formas de vida diversas. Uno de sus hermanos es músico y el otro pintor, y esto podría sensibilizarlo frente a la necesidad de expresión de la identidad. Parece tener, entonces, los ingredientes necesarios. Esperemos que nada lo haga traicionarse a sí mismo.

1 comentario:

  1. Digamos que JC Navarro no tiene excusa para no comprender la pluralidad cultural porque es el único que cuenta con una experiencia y un bagaje cultural comprobado en materia de diversidad cultural. El asunto es justo eso, si no se va a traicionar a él mismo. Ni modo, a esperar mayo del 2014.

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